Sobre nosotros

 

La historia de Pizza Anna 

Todo comenzó en El Sacha, Orellana – Ecuador, en una etapa de cambios y nuevos comienzos. Al llegar allí, mi mamá se unió a un amigo que ya trabajaba en el mundo de la pizza. Juntos, comenzaron a levantar un pequeño negocio que poco a poco fue tomando forma, y donde también empezamos a colaborar como familia.

Durante un tiempo trabajamos codo a codo, aprendiendo no solo a preparar pizzas, sino también a atender a la gente con cariño y dedicación. Sin embargo, la vida dio un giro inesperado. En un viaje a Colombia, mi mamá y su compañero de trabajo quedaron atrapados allá debido a la pandemia. Lo que iba a ser un paseo se convirtió en una larga estadía.

En su ausencia, nosotros —mi mamá, mis hermanas y yo— tomamos la responsabilidad de mantener el negocio funcionando lo mejor posible. Lo hicimos con esfuerzo, con lo que sabíamos, y con el deseo de no dejar que ese trabajo se perdiera.

Pero el tiempo pasó, y al ver que la situación en Colombia se volvía más estable para ellos, el dueño del negocio tomó la decisión de venderlo para comenzar un nuevo proyecto allá: una panadería. Así fue como nos quedamos sin ese negocio en el que tanto habíamos puesto de nosotros.

A pesar de todo, la semilla ya estaba sembrada. Nos quedó la experiencia, las ganas y el amor por lo que hacíamos. Fue así como nació la idea de crear nuestro propio emprendimiento: Pizza Anna.

No ha sido fácil. Estamos apenas comenzando, paso a paso, con mucho esfuerzo y sin grandes lujos. Pero cada pizza que preparamos lleva el sabor de todo lo que hemos vivido: trabajo en familia, ganas de salir adelante y el sueño de tener algo propio.

Pizza Anna no es solo un negocio. Es el resultado de una historia real, de momentos difíciles y del deseo de convertir todo eso en algo bonito, que hoy compartimos con ustedes.

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